Hace un tiempo, paula.cl publicó un interesanto dato de cafeterías en Santiago. Aquí te entregamos un resúmen de este interesante artículo!

Hace 15 años en Chile casi no se tostaba café y palabras como barista, chemex, o blend eran desconocidas. Pero hoy las cafeterías de especialidad abundan y la tendencia, que revista Paula ha recogido en el último tiempo, tiene exponentes de lujo en la capital.

Maipú se pone cafetera

Coffee Culture, el primero de la comuna

A dos cuadras de la Plaza de Maipú, abrió la primera cafetería de especialidad de la zona. Siempre hay 4 orígenes y hay varios métodos de filtrado (Sifón, AeroPress, etc). An agosto comenzaron a traer directamente granos desde Guatemala, Colombia, Etiopía y Uganda. Solo en el local, habrá una edición limitada de dos variedades de Kenia. El café que ellos tuestan es el mismo que sirven en Milk y Cafetin (Las Condes) y en La Canela (Plaza Brasil).

 

Café Cahve, el nuevo

Ahí las preparaciones a base de expreso, como lattes o cappuccinos, las hacen con granos de Honduras tostados por la empresa de tueste 3841 Coffee Roaster –que acaban de inaugurar una cafetería en Lastarria– y los cafés filtrados (V60, Chemex, etc.) con granos de Ruanda.

 

Otros dos en la zona: A pasos de la Plaza de Maipú, se instala un carrito con café de especialidad para llevar (Instagram: vamos_al_grano_cafe) y hace dos meses abrió Café Amadeira, que usa café tostado por We Are Four.

 

Santiago

Café Del 10, variedades semanales

En este café hay granos de Brasil, Perú o Nicaragua –tostados en Chile por Baristas Club. Semanalmente cambia la “cepa” del café. Atendido por baristas, sus preparaciones están disponibles en cuatro tamaños.

 

Kaffa, en el Persa BioBío

No solo es el único café de especialidad del sector, tambien es el único en todo Santiago donde se pueden probar los granos de Nicaragua y Kenia de Indómito, una microtostaduría local. Solo abren los fines de semana y en agosto incorporaron granos de Perú.

 

Recoleta

Café Altura, ícono de La Vega

Hace cuatro años, en el corazón de La Vega, está el carrito de Café Altura del peruano Segundo Tello, cuya familia cosechaba café en La Sierra. Aquí los orígenes –Costa Rica, Guatemala, entre otros– los días sábado se agotan.  En 2018 debutará su primera cosecha, la que plantó en su propia finca, en la zona de Villarrica, a ocho horas de Lima. Este café lo usan en Café Diario (Las Condes) y en el nuevo Mestiere (Vitacura), entre otros.

 

Providencia

The coffee club

“Me costó tres años tener número azules. Fuimos la primera cafetería de especialidad. Hace 16 años, cuando abrimos, solo se conocían los café con piernas y el café en tarro”, cuenta la dueña del local. Hoy su carta tiene 30 preparaciones y el cliente puede optar entre dos orígenes, los que rotan cada cinco meses. Hasta septiembre tendrán granos de la región de Harar de Etiopía y café Gavilán de Nicaragua, ambos 100% arábicos.

 

Café cultura, un clásico

Además de importar y tostar café en verde, y que distribuyen a más de 100 lugares, Café Cultura tiene desde hace cinco años su propio local. Siempre hay tres orígenes y rotan cada dos días. Solo aquí está el origen India, 100% robusta, ideal para bebidas con leche.

 

Las Condes

 

El Gallo, más de 100 opciones

“¿Qué origen quieres probar hoy?” preguntan a sus clientes. “Somos el único lugar donde todos los días están disponibles cuatro orígenes para preparaciones como lattes o cappuccinos”, comenta su dueño. El cliente puede optar entre siete métodos de infusión en una carta con más de 100 opciones de tazas. Un ejemplo: el Red Eye, algo como una bebida energética, en base a café filtrado en AeroPress con un shot de expreso.

 

Lo Barnechea

La Mona Café, en La Dehesa

Abierto hace solo cuatro meses, es el único café de especialidad de la comuna. Su dueña, se certificó como barista en la Escuela de Baristas en Le Cordon Bleu de Perú. Aquí trabajan con los granos tostados por Café Lama –uno de los pioneros en el rubro– y cambian el origen cada 15 días.

Es entretenido hacer la ruta si eres amante del buen café. Y si no lo eres, una aventura que vale la pena emprender, con una buena compañera de ruta. ¿te animas?